Roadmade: entender y estimar un proyecto de diseño antes de empezar
He diseñado webs durante años. También he trabajado en identidad visual.
Aun así, cuando decidí profundizar en UX/UI, me di cuenta de que conocer las partes no era lo mismo que entender el recorrido completo. Podía buscar qué era una entrevista, un user flow o un test de usabilidad. Lo difícil era saber qué venía antes, qué dependía de qué y cuándo podía dar una fase por terminada.
No necesitaba otra lista de tareas sueltas. Necesitaba entender el proceso.
De esa necesidad nació Roadmade, una aplicación de roadmaps explicados y editables para proyectos de diseño. Incluye dos disciplinas, UX/UI e identidad visual, y permite convertir un proceso amplio en decisiones concretas de trabajo.


El problema no era encontrar información
Contenido
Información hay mucha. Hay artículos sobre investigación, wireframes, sistemas de diseño, naming o manuales de identidad. El problema aparece cuando tienes que convertir todo eso en un proyecto real.
¿Qué tareas corresponden a este encargo? ¿Cuánto tiempo pueden llevar? ¿Qué puedes dejar fuera sin comprometer el resultado? ¿De dónde salen las horas que después incluyes en una propuesta?
En Roadmade el punto de partida es un proceso profesional estructurado. No pretende que todos los proyectos sean iguales. Es una referencia completa que puedes consultar y adaptar con criterio.
Aquí utilizo roadmap para hablar del recorrido de trabajo de un proyecto de diseño, no de un roadmap de producto destinado a priorizar funcionalidades durante meses. Roadmade no decide qué debe construir una empresa. Ayuda a ordenar el trabajo necesario para abordar un encargo de diseño.
Una tarea debería explicar algo más que su nombre
Una checklist puede decirte: «Detectar el problema real de marca».
Pero esa frase puede quedarse corta. ¿Qué significa exactamente? ¿Por qué importa? ¿Cómo sabes que la tarea está terminada?
Por eso cada tarea incorpora tres niveles de explicación:
- Qué es, para situar la acción.
- Por qué importa, para entender la decisión que hay detrás.
- Hecho cuando, para reconocer un criterio de cierre.
También puedes editar el título y las horas, añadir una nota privada, completar la tarea o excluirla si no corresponde al encargo.
No se trata de marcar casillas. Se trata de saber qué estás aceptando, cambiando o dejando fuera.

UX/UI e identidad visual necesitan recorridos distintos
Las dos disciplinas comparten algunas preocupaciones —entender el encargo, investigar, definir el alcance, presentar y entregar—, pero no son el mismo proceso con etiquetas diferentes.
En UX/UI, el recorrido pasa por la definición, la investigación, la arquitectura, los flujos, la interfaz, las pruebas y el handoff. En identidad visual, avanza desde el briefing y el diagnóstico hasta la estrategia, la dirección visual, el sistema gráfico, sus aplicaciones y el manual.
Cada disciplina tiene sus propias fases, tareas y entregables. En ambos casos el recorrido se puede adaptar, porque un proyecto pequeño no necesita lo mismo que uno complejo y un rediseño no parte del mismo lugar que una marca nueva.
La guía muestra el mapa completo. La persona decide qué camino tiene sentido recorrer.
Ver el trabajo ayuda a estimarlo mejor
Muchas veces pensamos en el logotipo, las pantallas o el entregable final, pero dejamos fuera reuniones, investigación, revisiones, QA o preparación de la entrega. Si esas tareas no aparecen, tampoco entran en la estimación.
Roadmade asigna horas editables a tareas, bloques y fases. Cuando excluyes algo o ajustas su duración, la estimación cambia con el alcance. Después puedes calcular cada fase con tu tarifa, con otra tarifa si interviene otra persona o con un precio cerrado.
El resultado es una referencia interna antes de preparar el presupuesto. No es una factura ni un presupuesto contractual, y tampoco decide cuánto debes cobrar. El precio final sigue siendo una decisión profesional.
La IA puede proponer. La persona decide
La revisión con IA parte del brief y lo compara con el roadmap. Puede sugerir qué partes parecen necesarias y cuáles podrían quedar fuera, explicando el motivo.
Nada se aplica automáticamente. Puedes aceptar, rechazar o editar cada propuesta.
Para mí este límite es importante. La IA puede ayudar a detectar incoherencias, pero no conoce todos los matices del cliente, del equipo o del contexto. Una sugerencia necesita revisión, no obediencia.
¿A quién puede ayudar Roadmade?
Roadmade puede servir a quien está entrando en una disciplina y quiere comprenderla sin aprenderla a base de piezas sueltas. Pero también a profesionales, estudios o empresas que necesitan dimensionar un encargo antes de comprometer horas, fechas y precio.
Los usos son distintos, pero la necesidad es la misma: tener delante el proceso y convertirlo en decisiones reales.
No sustituye la experiencia. La hace más visible.
Lo que me llevo como diseñadora
Durante mucho tiempo asocié un proceso detallado con una forma rígida de trabajar. Construir Roadmade me ha hecho verlo de otra manera.
Tener el proceso delante no significa seguirlo sin pensar. Significa poder quitar una tarea sabiendo por qué no corresponde, ampliar una fase cuando el encargo lo exige y explicar mejor de dónde salen las horas.
Una guía no elimina el criterio. Te da una base más clara para utilizarlo.
En resumen
→ Roadmade reúne el proceso y la explicación en un mismo lugar.
→ Incluye recorridos específicos para UX/UI e identidad visual.
→ Permite adaptar tareas y horas al alcance real del encargo.
→ Convierte ese alcance en una estimación interna de tiempo y coste.
→ La IA propone cambios, pero la persona decide siempre.
Puedes empezar a utilizar Roadmade con hasta dos proyectos activos. Yo seguiré revisándola como reviso cualquier proyecto de diseño: usándola y detectando qué decisiones todavía pueden mejorar.
