Sesgos cognitivos y UX: por qué tu criterio (y el mío) también se equivoca

Durante años he confiado en mi criterio. La experiencia ayuda. Te da intuición. Te permite decidir rápido.

Pero el UX me ha obligado a aceptar algo incómodo: El criterio también está sesgado.

Y cuanto más me adentro en el UX “teórico” —psicología, heurísticos, modelos mentales, sesgos cognitivos— más cuenta me doy de algo incómodo: esos sesgos no son un tema que “le pasa al usuario”. Nos pasan a todos.

  • Al usuario cuando interpreta una interfaz.
  • Al cliente cuando decide qué es importante.
  • Y a mí cuando doy por hecho que algo se entiende “porque está claro”.

No somos “Homo economicus”

La economía clásica partía de una idea mítica: un ser racional que toma decisiones óptimas. Herbert Simon propuso algo más realista: el Homo administrativus.

Somos seres con racionalidad limitada:

  • No podemos procesarlo todo.
  • No tenemos tiempo ni energía infinita.
  • Usamos atajos llamados heurísticos.

Cuando esos atajos nos llevan a errores sistemáticos, hablamos de sesgos cognitivos. No son fallos, son la «cara B» de nuestra supervivencia. Pero en diseño UX, juegan en nuestra contra.

Infografía sobre sesgos cognitivos en UX y racionalidad limitada aplicada al diseño web


El usuario no ve la realidad. La interpreta.

Cada persona llega a tu web con filtros: expectativas, experiencias y modelos mentales propios.

  • Si algo no coincide con su modelo, genera fricción.
  • Si hay demasiada información, activa el modo rápido y superficial.
  • Si algo confunde en los primeros segundos, se etiqueta como “no me interesa”.

Kahneman y Tversky lo explicaron con el Sistema 1 (rápido/automático) y el Sistema 2 (lento/analítico). En una web, casi todo ocurre en el Sistema 1.


El sesgo más peligroso: el del diseñador

Hay uno especialmente delicado: el sesgo de retrospectiva. Cuando algo funciona, parece obvio. Cuando falla, parece que era evidente que fallaría. Pero en el momento del diseño, no lo era.

Es fácil creer que “esto está claro”. Claro para ti o para el cliente, pero no para quien llega por primera vez. Ahí es donde el UX deja de ser estética y se convierte en método.


Cómo gestionamos los sesgos en un proyecto

No se eliminan, se gestionan con acciones concretas:

  1. Separar hipótesis de hechos: No es «creo que…», es tener evidencias reales.
  2. Cuestionar lo obvio: Si parece muy evidente, probablemente es porque lo ves desde dentro.
  3. Contrastar: Observar cómo navegan y dónde se pierden.
  4. Dar tiempo al pensamiento lento: No decidir en caliente tras una reunión.
  5. Documentar decisiones: Escribir por qué eliges una estructura reduce el autoengaño.


UX y UI: donde la psicología se vuelve visible

La jerarquía no es decoración; es reducción de carga cognitiva. La claridad no es minimalismo; es respeto por la atención limitada del usuario.


Lo que me llevo como diseñadora

Que la experiencia ayuda, pero no es neutral. Que el cliente no es el usuario.
Y que yo tampoco lo soy.

Que diseñar bien no es imponer lógica. Es entender la lógica invisible que ya existe en la mente de quien llega.

Y que el verdadero reto del UX no es hacer interfaces bonitas. Es diseñar sabiendo que nuestra percepción de la realidad también está sesgada.


En resumen

  • Usamos atajos mentales para decidir.
  • Los sesgos nos afectan a todos.
  • El proceso UX existe para reducir suposiciones.
  • Cuestionar lo evidente es parte del trabajo.

El buen criterio no es el que siempre acierta, es el que sabe que puede equivocarse.


Fuentes e inspiración

– Daniel Kahneman y Amos Tversky, heurísticas y sistema 1 / sistema 2
– Herbert A. Simon, racionalidad limitada
– Jaime Rodríguez de Santiago, La realidad no existe
– Steve Krug, No me hagas pensar